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El tiempo carcome los huesos dejando polvo
En su lugar, desentraña las viseras maltrechas
La vida escupida en el desierto de llantos
Olvidados en el interminable camino
Trapo bandera de penuria.
Jadeante te encuentras manipulado
Por el deseo intangible que te agobia
Discretamente en el valle del engaño
Escudriñando cada milímetro de convicción
Que arde en ti hasta extinguirse
Y aun así te dejas llevar hasta el fin de los
Tiempos .
Solo queda desolación en este cuarto
Lleno de silencio, cadavérico inerte
De patético color pálido inconmovible
Que estruja la mirada hasta dejarla ciega
Lamentos y llantos se incrementan y van
Increchendo hasta el vacio absoluto
Que desgarra cada instante.
Palabras cecas brotan de vocas
Sin labios ni lengua que emane saliva
Congregando alimañas devoradoras
De vida y luz extinguiendo todo
A su alrededor como vez no hay nada ya
Nada
Ya.
Con el sueño perdido los parpados se hinchan hasta desfigurarme
Mis manos tiemblan sedientas, escupo melancólicas
Palabras que se escurren entre el aliento y el aire Vespertino,
que sofoca la piel que sudorosa y Hiede a diabólico azufre,
sin la esperanza Utópica que nos aliena, de esperanza con
Su precio y valor al mejor postor,
Adicto al tiempo el reloj se detiene
Solo para mirar a la eternidad.